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El plantel de Sportiva previo al Partido con Instituto |
A pesar de los informes labrados por
el club Sociedad Sportiva, a pesar del informe de la policía de Gualeguay y de
que se multiplicara en gran número el operativo policial para el encuentro de
vuelta de los cuartos de final entre Instituto de Paraná y Sportiva de
Gualeguay el encuentro sólo tuvo 20 minutos y debió ser suspendido.
Desde la Federación Entrerriana de Fútbol y en lo que corresponde al
presidente de la entidad, Julio Goyeneche, se hizo caso omiso a todos los
informes labrados, al del árbitro del encuentro de ida, al que hizo el club y
al que hizo la policía.
El partido estaba catalogado de alto riesgo sin embargo la Federación “Julio
Goyeneche” decidió que se juegue igual, decidió que Instituto mantenga la
localía, que el partido se juegue con público, cuando en la previa se dieron un
sinfín de amenazas de los propios jugadores paranaenses a los de Gualeguay,
como así también al público Gualeyo.
La cancha se mostró en un estado impresentable sin ningún tipo de garantías
de seguridad para los visitantes. Sin embargo parece que se debía jugar igual.
El terreno de juego calamitoso, el estado del alambrado impresentable, llegar a
los vestuarios, parecía una travesía hacía “la boca del lobo”. Pero el partido
se debía jugar igual.
La policía encamino a los visitantes a que pasen por el frente de la cede, delante de los hinchas locales, quienes
apedrearon ante la mirada de la policía los móviles en los que se transportaban
los jugadores y dirigentes Millonarios. Pero el partido se debía jugar igual.
Los dirigentes locales, nunca aparecieron, Sportiva ingreso al rectángulo de
juego hizo el precalentamiento ante la amenaza constante de la hinchada rival.
Pero el partido se debía jugar igual.
Tras el movimiento precompetitivo se encaminaron hacia los vestuarios, a
firmar la planilla y ultimar los detalles para el juego aunque ya no había mucho
más que hablar, al ir hacia los “vestuarios” los jugadores visitantes sufrieron
escupitajos, amenazas agarrones y golpes por parte de los players locales. Pero
el partido se debía jugar igual.
Una vez dentro de los vestuarios fueron los hinchas los que ganaron protagonismo
y por un ventiluz comenzaron a apedrear a los visitantes, por lo que debieron
salir de allí. Pero el partido se debía jugar igual.
Si ustedes se preguntan por el presidente de la federación, bien gracias. Cabe
señalar que la cede está en Paraná, sin embargo ni el teléfono atendía. Pero el
partido se debía jugar igual.
La ambulancia llegó 25 minutos más tarde por lo que el encuentro se demoró
casi media hora, pero había que esperar. El partido se debía jugar igual.
El encuentro comenzó bajo un clima tenso, donde nadie sabía lo que podía pasar,
pero con el perfume en el ambiente de que el encuentro no iba a terminar, pero
se debía jugar igual.
Sportiva salió a jugar, si, a jugar, como lo hace siempre, al fútbol,
mientras que el local desde el primer minuto salió a no jugar, salió a golpear,
a amedrentar, a intimidar, pero el partido que se debía jugar tenía que
continuar ya no había vuelta atrás.
La visita era la que tenía la pelota, la que contó con la chance más clara
tal vez esto fue lo que hizo que el defensor Iván Pross intentará agredir con
golpe de puño a Diego Denaday y por lo
que el juez del encuentro decidió expulsarlo. Pero el partido debía continuar.
Minutos más tarde una patada con los dos pies hacia adelante de Sebastián
Sobernich le hizo ver la cartulina amarilla, pero el partido debía continuar..
Así quedo Franco Romero tras la agresión |
Corrían 20 de la primera etapa cuando el partido se detiene por agresión
con piedras de los hinchas locales al banco de suplente visitante, por lo que
deben salir corriendo hacia la mitad de la cancha. Fue allí donde Franco Romero,
quien miraba la apedreada desde la tribuna sufrió, en un acto totalmente
cobarde, el golpe de puño y desde atrás por parte del arquero Roque Vallejo, pegándole
desde atrás a una persona que no se podía defender, que no lo podía ver,
tomando carrera y agarrando envión para hacer de su golpe aún más eficaz.
El encuentro ya no podía continuar pero parecía que todo se calmaba y que
se iba a disponer a seguir cuando el árbitro le muestra la roja al golero que
sale de sí, comienza a correrlo ante el accionar de la policía que intentaba
detenerlo. El partido ya no podía continuar.
Sportiva debió salir de la cancha por arriba del alambrado y por un hueco
en el mismo que hizo el grupo que acompaño al equipo a la capital provincial,
previendo que el juego no iba a terminar, que algo grave podía pasar.
Jugadores, dirigentes, simpatizantes y periodistas debieron salir
corriendo, escoltados por la policía ante una multitud que salía del estadio
para ir a agredirlos, ante jugadores locales que se peleaban con la policía. El
encuentro ya no podía continuar, el encuentro que se debía jugar pero que nunca
se debió haber jugado, al menos en esas condiciones llegaba a su fin en tan
sólo 20 minutos.
Ahora la preguntas del millón, ¿Goyeneche a dónde está? ¿De qué sirvieron
los informes? ¿Por qué Instituto mantuvo la localía, cuando el encuentro estaba
catalogado de alto riesgo? ¿La prevención donde estuvo? ¿Quién se hacía cargó
si a Franco Romero le fracturaban la mandíbula? ¿Quién se hacía cargo si había
un herido grave?
Ahora usted se pregunta y ¿La Federación?, ¿Julio Goyeneche? Bien gracias!!!
A más de 24 horas de lo sucedido la Federación sólo ha dado a conocer que
el encuentro se suspendió a los 20 minutos de juego de la primera etapa.
Fuente video: Canal 2 Gualeguay Televisora Color
Fuente video: Canal 2 Gualeguay Televisora Color

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